
Renzo y Meryam en Universal Studios, Orlando — febrero 2026. Sí, llegamos.
El plan original
A principios del 2025 yo tenía un plan sencillo: renovar mi visa americana, viajar a Orlando con mi novia Mery, recorrer los parques, comer demasiado y volver con mil fotos. Nada extraordinario. El tipo de viaje que cualquiera haría si pudiera.
El problema apareció cuando abrí el sistema de la embajada para sacar cita. La primera fecha disponible era septiembre de 2026. Dieciséis meses después. Casi dos años para renovar un trámite que ya había hecho antes.
Pensé que quizás yo había hecho algo mal, que quizás si cambiaba el horario o el día había algo mejor. Probé todo. No había nada. El sistema simplemente no tenía fechas cercanas. Así estaba el panorama para todos en Lima a principios del 2025.
Lo peor fue cuando Mery buscó su cita: le dieron octubre de 2026. Los dos atrapados esperando casi dos años, con el viaje que habíamos planeado completamente bloqueado.
No lo acepté. Soy ingeniero de software. Si hay un sistema con una lógica detrás, hay una forma de trabajarlo a tu favor.
Mi primer intento
Lo primero que entendí es que el sistema de la embajada no es estático. Cada día, personas que ya tienen cita la cancelan o la mueven: cambió su plan de viaje, le surgió un imprevisto, encontró una fecha anterior. Cuando eso pasa, ese turno queda libre y aparece disponible para cualquiera.
El truco es estar ahí en el momento exacto en que aparece.
Armé un método para revisar el calendario del AIS de forma constante. Era básico: si encontraba una fecha antes de septiembre 2026, me avisaba. Simple. Funcional. O eso creía.
El problema de las alertas: por el tiempo que pasaba desde que me llegaba el mensaje hasta que yo abría la página, iniciaba sesión y buscaba la fecha... ya no estaba. Alguien más la había tomado. Las citas disponibles duran segundos, no minutos.
Perdí docenas de citas así. Me llegaba la notificación, corría al teléfono, abría el sistema tan rápido como podía, y la fecha ya había desaparecido. Una, dos, diez veces.
Estaba claro que las alertas no eran la solución. Necesitaba algo que no dependiera de que yo estuviera mirando la pantalla.
Cuando empezó a funcionar
Pasé semanas mejorando el método. Cada cita perdida era información: cuánto tardaba el sistema en mostrar la nueva fecha, cuánto tardaba otra persona en tomarla, qué pasos del proceso podía optimizar o acelerar.
Poco a poco lo que había armado dejó de ser un simple alertador. Ya no me avisaba — directamente reprogramaba la cita en cuanto encontraba una fecha mejor. Sin notificaciones que esperar, sin páginas que abrir a las tres de la mañana. Todo funcionaba solo.
La primera vez que funcionó de verdad, yo estaba durmiendo. Me desperté con un correo de confirmación de la embajada: mi cita había cambiado. Sin que yo hiciera nada.
Cita original
Sep 2026
Reprogramada a
May 2025
Tiempo ahorrado
16 meses
De septiembre 2026 saltó a mayo 2025. Dieciséis meses de diferencia, obtenidos en una sola noche mientras yo dormía tranquilamente.
La sensación fue rara. No lo había visto pasar en tiempo real, pero el resultado estaba ahí: un correo oficial de la embajada con mi nueva fecha. El sistema había funcionado.
¿Quieres adelantar tu cita sin esfuerzo?
Nuestro equipo revisa el portal de citas constantemente y reprograma tu cita cuando aparece un turno más temprano.
¿Y Mery?
Lo primero que hice después de verificar que mi cita había cambiado fue correr el mismo proceso para Mery. Su cita original era octubre 2026 — aún más lejos que la mía.
El proceso tardó un poco más — la disponibilidad varía y cada caso tiene su propio ritmo — pero en pocos días también logró el salto. De octubre 2026 a mayo 2025.
Cita de Mery
Oct 2026
Reprogramada a
May 2025
Tiempo ahorrado
17 meses
Nos entrevistamos en mayo del 2025, nos dieron la visa sin complicaciones, y en febrero del 2026 ya estábamos en Orlando. Universal, Hollywood Studios, EPCOT — lo que habíamos planeado desde el principio.
Hay una foto de nosotros frente a Bowser en Epic Universe que es básicamente la razón de que exista CapyVisa. Si algún día la ves en algún lado, ya sabes la historia que hay detrás.
La demanda
Cuando le conté a mis amigos lo que había hecho, la reacción fue inmediata. No tardé ni una semana en tener a cuatro personas preguntándome si podía hacer lo mismo por ellos.
"Oye, ¿podrías hacer lo mismo con mi cita? Es que me dieron para enero del 2027 y necesito viajar antes."
Primero fueron mis amigos. Luego los amigos de mis amigos. Después empezaron a escribirme personas que no conocía de nada — alguien le había contado a alguien que le había contado a alguien, y así llegaban hasta mí.
Todos tenían el mismo problema: una cita demasiado lejos, un viaje o un plan bloqueado por el sistema, y ninguna herramienta oficial que les ayudara a moverse más rápido.
Yo no era el único en esta situación. Éramos miles. Y el sistema de la embajada no iba a cambiar por arte de magia.
La espera promedio para una cita de visa B1/B2 en Lima durante 2025 fue de más de 12 meses. En momentos pico, las primeras fechas disponibles estaban a 18 meses de distancia.
Ahí entendí que esto no podía seguir siendo algo que yo hacía manualmente para mis amigos. Tenía que convertirse en algo real.
¿Por qué un capybara?
Honestamente: me monté al hype. A mediados del 2025 los capybaras estaban absolutamente en todas partes — memes, videos, stickers, páginas de fans. Siempre me parecieron geniales, así que cuando tuve que ponerle nombre y cara al proyecto, la decisión fue fácil.
El capybara tiene fama de ser el animal más tranquilo del planeta. Siempre relajado, siempre presente, no se estresa por nada. Esa energía es exactamente la que quería proyectar.
Pero mientras más lo pensaba, más sentido tenía más allá de la tendencia. Nuestro equipo en CapyVisa trabaja las 24 horas, los 7 días de la semana, revisando el portal de la embajada sin pausa, sin que tú tengas que hacer nada. Cuando encontramos algo, actuamos. Con calma pero con precisión.
Es exactamente la idea detrás de CapyVisa: alguien trabajando en el fondo por ti, mientras tú sigues con tu vida.
Le puse saco y corbata porque este capybara va en serio. No es solo una mascota simpática — es un profesional del trámite.
De proyecto personal a plataforma
Cuando entendí que la demanda era real, tomé la decisión de reescribir todo desde cero. Lo que tenía era funcional pero limitado — estaba diseñado para una persona, no para cientos. Lo que había construido para mí tenía que convertirse en algo robusto, seguro y capaz de atender a muchas personas a la vez sin perder efectividad.
Pasé meses rediseñando todo desde cero. El proceso de búsqueda, la lógica de reprogramación, el manejo de credenciales con cifrado, los reintentos, la infraestructura. Cada detalle que importa cuando hay usuarios reales dependiendo del servicio.
Cada cuenta en CapyVisa recibe exactamente el mismo nivel de atención que le di a la mía. No hay cuentas de segunda categoría, no hay momentos en que descansamos. Si hay una cita disponible antes que la tuya, la vamos a encontrar.
Y lo que más me importa: cada vez que alguien me escribe para decirme que su cita avanzó tres meses, o seis meses, o un año — me acuerdo exactamente de cómo me sentí yo esa mañana cuando me desperté con el correo de confirmación de la embajada.
Por eso sigo construyendo esto. No porque sea un negocio — aunque también lo es — sino porque sé exactamente lo que significa para quien lo usa.
Si estás leyendo esto con una cita que te parece imposiblemente lejana, te entiendo. Estuve exactamente ahí. Y si puedo hacer algo al respecto, lo voy a hacer.

Renzo B.
Fundador de CapyVisa
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